• Historia

    El Colegio Concepción de San Carlos nace a la vida educativa en el mes de marzo del año 1988, integrado como anexo del Colegio Concepción de Chillán, con cursos que iban de Prekínder a 5º año de Enseñanza Básica y con una matrícula de 58 estudiantes.

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    Cuando la primavera nos indicaba quela vida fluye como una fuerza permanente, a pesar de los fríos inviernos naturales y sociales, en octubre del año 1987, surge la inquietud de generar una proyecto educativo entre miembros de la Respetable Logia David Benavente de San Carlos, quienes abrigan la esperanza de fundar un colegio que cultivara los principios del Laicismo Masónico en la ciudad, de esta manera se expresarían en forma práctica  los principios del  libre examen, tan necesarios  entre los jóvenes de nuestra pequeña ciudad. Fueron sustentadores de esta idea, entre otros, Abdiel Sepúlveda, Eloy Martínez, Rodrigo Tohá, Francisco Villa, Gabriel Muñoz, Héctor Parra, Manuel Muñoz, Mario Pincheira, quienes no sólo aportaron su compromiso intelectual, sino muchas veces su obra operativa para transformar espacios distintos  en un establecimiento educacional. Como toda obra humana importante, nos es uno, sino varios los hombres que permiten que el trabajo se realice con éxito, los equipos cohesionados en torno a ideales nobles son los que logran trascender, es así que nada de lo planificado hubiera sido posible sin el apoyo decidido de la Corporación Educacional Colegio Concepción Ñuble, quienes aportaron el respaldo permanente y constante, trabajando como abnegados obreros para dar luz a tan augusta obra como es la construcción de un establecimiento educacional en toda su extensión; hombres como Luis del Villar, Enrique Salinas y Manuel Méndez comprendieron tempranamente lo vital de este esfuerzo, siendo la vanguardia de un apoyo sistemático que ha perdurado en el tiempo y al que se han sumado sus predecesores.

    El establecimiento poco a poco fue consolidando su espacio en la ciudad, quien dirigió sus destinos desde su fundación  operativa en 1988 hasta septiembre de 1994, fue el profesor normalista don Carlos Flores Maturana, a quien le correspondió la compleja misión de poner en marcha un proyecto nuevo y distinto, en una sociedad marcada por un fuerte tradicionalismo.

    Siguiendo el ciclo natural, el Colegio Concepción de San Carlos ha enfrentado períodos diversos, ascendiendo en las gradas de una escala que le han enseñado a fortalecerse. Las Instituciones, especialmente los Colegios son mucho más que los edificios que los cobijan, los grupos humanos son fundamentales en la concreción de los objetivos, inspirados en valores y principios que sustentan visiones de futuro para sus alumnos. En la segunda etapa del Establecimiento, el cuerpo docente, asistentes de la educación y estudiantes  estuvo liderado por el profesor normalista don Rodolfo Aguayo Muñoz, quien entregó 18 años de experiencia y  una mística motivadora a la labor del establecimiento, el sello de esta fase estuvo marcada por la maximización de los recursos de que dispone, traspasando esa mística a los estudiantes y apoderados, haciendo del Colegio un espacio acogedor y afectivo, sello de una educación  para la buena administración de la libertad.

    El Colegio enfrenta sus 25  años de funcionamiento, hitos que sirven de faro en las gradas de su existencia: el primero, su  génesis, en octubre del 1987, le sigue su puesta en marcha en marzo del 1988; su autonomía en el 1991 y  por último, su reconocimiento como cooperador de la función educativa, particular subvencionado de financiamiento compartido con jornada escolar completa en el 2001.

    En su trayectoria el Colegio se plantea una nueva y tercera etapa, encabezada por el Educador, Magíster en Currículo y Evaluación, don Rodolfo Mora de la Hoz,  consolidando una dimensión de innovación educativa y excelencia académica, promoviendo una rigurosa cobertura curricular y la implementación de nuevas estrategias metodológicas para el cultivo de habilidades  y  destrezas, que permitan el desarrollo de competencias de los educandos, traspasando valores y principios, que fomenten la integración de los estudiantes a una sociedad cada vez más competitiva,  mediante la implementación de actividades curriculares y extracurriculares, tales como talleres y academias en el ámbito de las humanidades, las ciencias, las artes, la tecnología y la actividad física, esta nueva etapa, propone no una alternativa ni una opción educativa más, sino que la distinción de un Establecimiento Educacional de acuerdo con los estándares de excelencia académica, propuestos por la Ley SEP por medio del Proyecto de Mejoramiento Educativo (PME) y la Agencia de Calidad de la Educación, sin perder el sello del humanismo que nos dignifica y sensibiliza, y así alcanzar el fin último de la educación, la formación integral del ser humano.

    Partícipes de esta tarea, sin los cuales no es posible hacer pedagogía se coordinan las instancias de Apoderados, agrupados en el Centro General de Padres y lo esencial de un colegio, sus estudiantes, organizados en un Centro de Estudiantes, quienes participan activamente a través de sus organizaciones y del Consejo Escolar.

    Los buenos resultados académicos, certificados por la Agencia de Calidad, el sello de alegría y afectividad  de sus alumnos y alumnas, la atención directa a sus padres y apoderados, conforman una propuesta dinámica e inclusiva, que apunta a formar protagonistas de la sociedad, sus  egresados desde 1996 hasta la actualidad, conforman una multiplicidad de estudiantes, hoy profesionales en la más variada gama del quehacer nacional, avalan este proyecto de Educación Laica-Masónica, Pluralista y Tolerante.

    El cirio Verde de la Educación de Parvularia, el Amarillo de la Enseñanza General Básica y el Rojo de la Educación Media Científico-Humanista, se encienden cada año para iluminar espíritus libres, tolerantes e ilustrados, con competencias y capacidades para enfrentar nuevas etapas en la construcción de sí mismos, con fraternidad y filantropía, los años son sólo una cifra, las personas que han pasado por las aulas del Colegio Concepción de San Carlos son el testimonio de que otro mundo mejor es posible.